Acero de tungsteno
Kóller, 1855
Primera aleación moderna
Casi medio siglo separa la realización de la primera aleación de hierro y tungsteno y la producción de los primeros objetos con dicha aleación.
Q Resultado no aprovechable En aquella época, la industria siderúrgica, en plena expansión, trata de producir aceros de alto rendimiento. Pero aún es imposible fabricar más de unas decenas de kilos de hierro o acero de una sola vez, y eso en condiciones muy penosas. En 1855, el austríaco Köler tiene la idea de añadir tungsteno al acero en fusión; se trata de la primera aleación de este tipo y produce un acero muy resistente, pero que no se sabe usar. Al año siguiente, tras la introducción del transformador Bessemer y del horno Siemens, se descubre que la adición de manganeso permite la obtención de un acero muy resistente y fácil de usar. Parece que el descubrimiento de Köller termina en este punto. Pero el inglés Robert Mushet lo retoma en 1857 y lo patenta, pero permanece durante mucho tiempo sin ser aprovechado.
Durante muchos años, en efecto, se recurrirá a aleaciones de manganeso, níquel y cromo antes de retomar la posibilidad de una aleación de tungsteno. Hasta la Exposición Universal de París, en 1900, la Bethlehem Steel Corporation de Estados Unidos no presenta las primeras herramientas de acero de tungsteno.
Mucho después, y gracias a la introducción de los hornos eléctricos, se lleva a cabo realmente el descubrimiento de este tipo de acero. El campo de elección de esta aleación será el de los aceros de corte, ya sean los aceros compuestos, que llevan molibdeno, cromo, vanadio o niobio, los ferrotungstenós, con un 78 % de tungsteno, o los carburos cementados.
La expansión de la industria del automóvil, que requiere un acero capaz de soportar fuertes contracciones mecánicas y caloríficas sin deformarse ni quebrarse, contribuirá en gran medida al desarrollo del acero de tungsteno. La razón del retraso entre el descubrimiento de este acero y su aplicación industrial se debe a la necesidad de disponer de temperaturas del orden de los 1400^, y de unos instrumentos complejos para la realización de la aleación. El acero de tungsteno, la primera aleación ferrosa descubierta, fue el último en ser totalmente desarrollado.
Las balas más caras del mundo
La aplicación más costosa del descubrimiento de Köller se llevó a cabo en el terreno militar. Durante la guerra de 1939 a 1945, Alemania fabricó balas con una aleación de acero y tungsteno, que presentaban la ventaja de poder horadar blindajes de 2 a 3 cm, pero también el inconveniente de ser muy caras. Se dejaron de producir, y Estados Unidos y Francia volvieron a hacerlo posteriormente. En la actualidad, estas balas se fabrican, por ejemplo, para uso del ejército francés.
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