Grupos sanguíneos
Landsteiner, 1900; Jansky, 1907; Moss, 1910
La identidad de la sangre
Sólo los progresos de la microscopía dieron pleno sentido a la clasificación de la sangre en cuatro grandes tipos.
Desde el Renacimiento, médicos audaces intentaron llevar a cabo transfusiones sanguíneas, que siempre terminaban de forma catastrófica, hasta el punto de que se acabaron prohibiendo. Pero a lo largo de los siglos, nadie supo por qué la sangre de una persona no podía inyectarse a otra, a pesar de que sus componentes parecían idénticos.
La incompatibilidad sanguínea
En 1895, el francés Bordet descubre que los glóbulos rojos de una especie animal se aglutinan en presencia del suero de otra especie; se trata de la heteroaglutinación, que preludia el descubrimiento que realiza el austríaco Karl Landsteiner, en 1900, del mismo fenómeno entre glóbulos rojos y suero de una misma especie: la isoaglutinación. Recomienza el experimento con la sangre de sus colaboradores y lleva a cabo el descubrimiento fundamental de la presencia de sustancias en los glóbulos rojos de un tipo de sangre, que denomina aglutinó-genos, que, al encontrar en otro tipo de sangre, otras sustancias igualmente específicas, que denomina aglutininas, provocan la aglutinación fatal. Halla aglutinógenos de dos tipos, a los que llama A y B, y las aglutininas correspondientes, a las que denomina, α y β. La presencia de éstas por fin explica las incompatibilidades sanguíneas.
Landsteiner establece, por tanto, tres grupos de sangre: A, B y el grupo cero u O, que carece de aglutinógenos. Jansky, en 1907, y Moss, en
1910, añadirán el tipo AB. De este modo quedan definidos los cuatro grupos sanguíneos en vigor hasta ahora, en función de los aglutinógenos y las aglutininas, que, en realidad, no son sino antígenos y anticuerpos específicos de la sangre.
No obstante, Landsteiner, que emigra a EE UU, descubre en 1927, con la colaboración de Levine, dos grupos secundarios: MN y P. Posteriormente, los americanos Kell, Duffy, Lutheran y Lewis descubrirán varios más.
Además de la clasificación de Landsteiner, que comporta seis combinaciones posibles (el grupo O se considera donante universal), se distinguen las de Duffy, Kidd, Cellano, Lutheran... que comportan muchas más combinaciones (489.888 en la de Kidd).
Desde entonces fue posible realizar transfusiones sanguíneas sin riesgos, lo que redujo enormemente la mortalidad de las operaciones y la debida a los accidentes, y nació la industria del almacenamiento de sangre.
En la actualidad, se puede librar a la sangre de sus aglutinógenos mediante su lavado con suero fisiológico. Los aglutinógenos de la sangre de los tipos A y AB son los más resistentes y requieren de diez a veinte lavados. Para los demás basta con dos otres.