Ionosfera
Marconi, 1901; Appleton y Barnett, 1925
El genio de la TSF
Esta capa atmosférica, muy ionizada, fue descubierta por una apuesta.
En 1894, un italiano de 20 años, Guglielmo Marconi, leyó en una revista científica italiana la necrológica de Hertz (véase p. 209) redactada por Righi, profesor de física del joven Marconi y uno de los investigadores que habían contribuido a establecer la naturaleza electromagnética de las ondas hertzianas. A Marconi se le ocurrió la idea de utilizarlas en las telecomunicaciones. En un cohesor de Branly, que había perfeccionado, puso dos antenas —lo cual ya es un invento—, una emisora y otra receptora, para mejorar la transmisión aérea de las ondas, e instaló un circuito emisorreceptor en las colinas de su casa, en Pontecchio, cerca de Bolonia. Estableció —y éste es un aspecto fundamental— que se pueden recibir ondas hertzianas a unos 3 km de distancia, por encima de una colina. Era posible, por tanto, la comunicación a distancia.
Los ingleses fueron los primeros
Marconi informó de su descubrimiento —pues eso es lo que era, a pesar de que derivara del de Hertz a través de la técnica y, por tanto, a través de los canales habituales de la invención— a Correos y Telégrafos de Roma, pero a nadie le interesó.
Marconi pensó que una potencia marítima como Gran Bretaña sería más receptiva al alcance práctico de su descubrimiento. Así que se fue a Inglaterra en 1896. Los ingleses, en efecto, se dieron cuenta rápidamente del interés de lo que no era sino la
telegrafía sin hilos, en código morse, en tanto que la otra telegrafía se llevaba a cabo en todas partes mediante hilos. Ante oficiales del ejército y de la marina de Su Majestad, Marconi hizo una demostración de cómo era posible transmitir mensajes a 3 km y después a más de 7 km. A comienzos de 1897 consiguió enviar un mensaje desde el sur de Gales, a través del estrecho de Bristol, hasta Brean Down, en Somerset, es decir, a 13 km de distancia.
En la isla de Wight fundó una compañía, con un poste emisor que transmitía mensajes, esencialmente meteorológicos, a los barcos que surcaban el canal de la Mancha con destino a Southamptom. Fueron unos modestos comienzos. Más tarde, tras instalar una antena de 12 m en un remolcador, hizo posible que la reina Victoria estableciera contacto telegráfico con su hijo el Príncipe de Gales, que se encontraba en el yate real a la altura de la isla de Wight. En 1899 estableció la primera conexión telegráfica a través del canal de la Mancha, entre Wimereux y Douvres.
Fabricación en serie
Marconi se dedicó a fabricar en serie bobinas de inducción y cohesores perfeccionados, con los que desde 1900 equipó gran parte de las flotas inglesa, alemana, italiana y francesa. Existía, por tanto, un riesgo creciente de interferencias, pero Marconi inventó un método de control de las frecuencias de oscilación, lo que permitía comunicarse, siempre en morse, en frecuencias determinadas. En aquella época, las transmisiones podían realizarse hasta casi a 75 km.