Listrosaurio
Anónimo, 1969
Los polos ardientes
El descubrimiento, en la Antártida, del fósil de un animal que también vivió en África confirma la teoría de la deriva de los continentes.
En 1969, una misión canadiense descubre en la Antártida los restos fósiles de un animal que vivió a finales de la era primaria, es decir, en los periodos carbonífero y pérmico. Pertenecía a un grupo de reptiles —los sinápsidos— que en cierto modo «preparó» la llegada de los mamíferos, algunas de cuyas características ya presentaba. Era un lis-trosaurio, del subgrupo de los te-rápsidos (el otro grupo es el de los pelicosaurios), que recuerda algo al hipopótamo actual.
Los paleontólogos ya conocían este animal; vivió hace unos 220 millones de años, pero en África. Es decir, se acababa de hallar una prueba formal de la deriva de los continentes, una teoría propuesta en los años veinte por el alemán Wegener, que no se ponía en duda, pero cuyas modalidades estaban por determinar.
Según dicha teoría, la Tierra, a comienzos de la era primaria, estaba formada por un único continente rodeado de agua: Pangea. A medida que transcurrieron los milenios, Pangea, formada por silicatos ligeros o sial, se fragmentó y los fragmentos derivaron sobre la capa de silicatos pesados del manto terrestre al fondo de los océanos, el sima.
Recibida con mucho escepticismo al principio, la teoría de Wegener no ha dejado de ganar adeptos, pues se han ido acumulando pruebas a su favor. En los años cincuenta, le sucedió una teoría más perfeccionada, la tectónica de placas, que postula que los continentes se quedaron atrapados en las placas del manto que se desplazan por el magma. Las grandes cadenas de montañas, por ejemplo, se formaron debido a la deriva, por pliegues.
Un indicador climático
Según la tectónica de placas, África y la Antártida habrían estado unidas. El descubrimiento del listro-saurio lo confirmó de manera formal, del mismo modo que confirmó que el clima de la Antártida y el de las diversas regiones de la Tierra ha cambiado enormemente a lo largo de las edades. Las variaciones del eje de rotación de la Tierra, el enfriamiento del globo terráqueo y los cambios producidos por la evaporación y las precipitaciones son algunos de los factores responsables de este cambio climático. El empleo de sondas oceanógraficas en los últimos treinta años ha confirmado y perfeccionado la nueva teoría.

representación gráfica de un Listrosaurio
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