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Lucy


Johanson, 1974

La primera en erguirse
El esqueleto de un prehomínido de 3 '5 millones de años de edad precisó de modo definitivo la antigüedad de la raza humana.

El 30 de noviembre de 1974, a unos 150 km al norte de AddisAbbeba (Etiopía), en un lugar llamado Hadar, el paleoantropólogo americano Donald Johanson, que exploraba esta fértil región en busca de vestigios prehistóricos, realizó un descubrimiento inesperado: un esqueleto prácticamente completo de un homínido, es decir, de una rama distinta a la de los grandes monos, que constituía una etapa hacia la raza Homo y cuyos individuos se caracterizaban por rasgos determinados como el de la posición erguida.


Una mujer de 1 m de altura
Una vez que se hubo reconstruido el esqueleto, se descubrió, por las proporciones de la pelvis, que pertenecía a una hembra. Se la llamó «Lucy» en homenaje a la canción de los Beatles, Lucy in the sky with diamonds, pues, para la paleantropología era sin duda un descubrimiento fabuloso. De 1 m de altura, dotada de un cráneo minúsculo, Lucy, por la forma específica de la pelvis, había andado sobre sus miembros posteriores, signo formal de una evolución hacia la homización. La articulación de la rodilla confirmaba dicha evolución.


La edad de Lucy
Faltaba por determinar la «edad» del fósil. La datación de las muestras minerales de su emplazamiento mediante elmétodo potasio/argón dio la cifra de 3 millones de años, con un margen de error de 200.000 años más o menos. Pero la datación por paleomagnetismo indicó 3'5 millones de años. Este modo de datación se basa en el hecho de que el magnetismo terrestre ha variado numerosas veces en el curso de los milenios. Como queda «impreso» en las capas de terreno en formación, en la lava volcánica en estado de fusión y en el barro cocido, y puesto que se pueden reconstruir sus variaciones sucesivas con relativa exactitud, es posible medir la antigüedad de una muestra midiendo su declinación magnética.
Hasta 1977, y tras numerosas verificaciones, la comunidad científica no tomó en consideración el descubrimiento de Johanson y de su equipo de la International Afar Research Expedition. La revista Science, órgano de la Asociación Americana para el Progreso de las Ciencias, autoridad incontestable, aceptó publicar el descubrimiento de Johanson de un homínido que desde entonces se llamó Australopithecus afarensis.
Johanson publicó asimismo una teoría de la evolución de los homínidos hasta la aparición del hombre moderno, Homo sapiens sapiens, en función del descubrimiento de Lucy. Para él, Lucy representaba el primer estadio conocido de la postura erguida o bípeda y, por tanto, un punto de unión entre los grandes monos y los homínidos. Sin embargo, los A. afarensis no fabricaban utensilios, por lo que se encontraban en un nivel de evolución antenor al del Homo habilis, aparecido hace dos millones de años. Los A. afarensis, que medían algo más de 1 m, habrían dado origen, decía Johanson, basándose en índices antropológicos extremadamente complejos, a dos ramas: por una parte, a la de unos australopitecos ya descubiertos, el A. africanus, llamado asimismo gracilis por su reducido tamaño y constitución media, que apareció hace 2'5 millones de años; y el A. robustus, de 1'50 m de altura, aparecido hace 1'5 millones de años; por otra parte, al Homo habilis, aparecido hace 2 millones de años y de 1'50 m de altura, al Homo erectus, que apareció al mismo tiempo que el A. robustus, es decir, hace 1'5 millones de años, y de 1'50 m de altura y al Homo sapiens, de entre 1'50 y 1'80 m de altura, que apareció hace 200.000 o 300.000 años. La idea de dos ramas provenía del grado de evolución claramente diferenciada de dos especímenes que aparecieron en la misma época, el A robustus y el H. erectus. Dos tipos contemporáneos tan diferentes sólo podían haber seguido caminos evolutivos muy distintos. Además, había un claro parentesco antropológico entre el H. erectus y su inmediato predecesor, el H. habilis, en tanto que este parentesco era mucho menor entre el H. habilis y el A. robustus, que, sin embargo, apareció después. Este árbol genealógico, que apenas se discute, al menos en sus líneas generales, es totalmente coherente. En los orígenes de la especie a la que pertenecía Lucy, un A. afarensis, Johanson situaba el ramapiteco, de 8 millones de años de edad, y cuya descripción sigue siendo bastante especulativa, pues aún no se ha encontrado un esqueleto completo.


¿Antepasados de Lucy?
El punto sobre el que la comunidad de los paleoantropólogos y, sobre todo, la célebre familia Leakey —Louis, el padre, Mary, su mujer y Richard, el hijo— no estaban de acuerdo con Johanson es éste: Johanson situaba el comienzo del movimiento hacia la hominización en Lucy, es decir, en el A. afarensis. En su opinión, Lucy era la abuela lejana de la Humanidad. Es cierto que no se ha encontrado un espécimen más antiguo que fuera bípedo. Se ignora cómo se sostenía el ramapiteco.


La hominización
Para los Leakey en particular, Lucy no anuncia la raza Homo, sino que ya se halla vinculada a ella. La hominización comenzó sin duda mucho antes, quizá hace 10 ó 20 millones de años. La paleoantropología sigue buscando el «eslabón perdido». Pero Lucy, en cualquier caso, ha demostrado que la hominización ya estaba en curso hace 3'5 millones de años.

Reconstrucción del esqueleto de Lucy

Reconstrucción del esqueleto de Lucy

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